miércoles, 4 de junio de 2025

¿Datos al Boleo o Información fundamentada?

 




Evaluar una organización o institución desde cifras tiradas al “boleo”, no es algo que en lo personal pueda aceptar como profesional que soy, ni tampoco como ciudadano común. Los números al “boleo”, llevan a juicios temerarios o a defensas sin fundamento.

 La frialdad de los números aumenta cuando son presentados sin un análisis concreto, son datos que no necesariamente se convierten en información o peor aún informan, desinformando, tergiversan todo. Tras esos números sin análisis, hay personas involucradas directa o indirectamente.

No pretendo aquí describir un procedimiento de análisis pero, sí las cosas básicas que a mí me gustaría que acompañaran las presentaciones de números por parte de funcionarios, en relación con instituciones u organizaciones, sobre todo cuando estas tienen una valía especial para la sociedad y contribuyen al bien común. Algo similar pasa cuando se habla de números sobre gastos en ciertas organizaciones estatales, desde la tribuna mediática, para llevar agua a los intereses particulares.

Insistimos que no es un articulo académico, sino profesional, pero pretendiendo hacerlo entendible para todos. Trataremos de describir algunos pasos rudimentarios para un análisis, de contenidos que deberían acompañar la comunicación de ciertos datos, para que estos no sean expuestos al boleo, ni como “mantras” marketineras, que solo intentan imponer odios a unos y a otros en la sociedad.

Lo primero que deberíamos tener es un organigrama, que “es un esquema o representación gráfica de la estructura de una organización”, en el cual se refleja las distintas direcciones / gerencias / jefaturas o los podríamos encuadrar en un simple nombre de “departamentos”. Podes quedarte en alguno de los niveles o llegar hasta el último “raviol” (como habitualmente se llama a las cuadriculas del organigrama), en los más importantes se puede leer el nombre de quien es responsable de cada “departamento” y en los más masivos, solo la cantidad de personas que ocupan el “puesto” en el organigrama. Podríamos llegar a un nivel básico o ir a niveles más específicos, incluso llegar al último de los puestos con la cantidad de personas que ocupan esos puestos. Por ejemplo, como se ve en el grafico: De la Dirección General, se desprenden las direcciones, aquí solo evaluaremos y veremos una de ellas, la Dirección de Recursos Humanos, de la cual dependen, entre otras, la Gerencia de Desarrollo y entre las tres jefaturas que tiene, solo analizaremos una, la jefatura de Comunicaciones, que cuenta con la siguiente estructura: Analista Sr., Analista SSR., Analista JR y Administrativo.

 

Un segundo análisis, se hará sobre la razón de ser (propósito, objetivo) de cada sector, en relación con la organización y su contribución para el logro del propósito organizacional. Dentro de este análisis, incorporamos también la descripción de cada puesto dentro de la estructura. El análisis de estos ítems, cruzados con la legislación, normas, procedimientos e instructivos, nos permiten hacer un primer análisis de la estructura, y su relación a las tareas que se deben realizar. En estos días desde el marketing político se habla de una desproporción entre dos puestos de una institución de valía, desproporción entre administrativos y personal profesional relacionado con el objetivo de la institución. Cuando escuchaba este mantra, sin información adicional, por parte de varios de los interlocutores, pensaba en la experiencia de usuario de instituciones similares e inmediatamente me parecía lógico esa desproporción, además recurrí a la búsqueda de información a través de la tan mentada IA y esta me muestra que los números no son tan así y que el personal profesional supera con creces al personal de las áreas de apoyo, que no son solo administrativos. Los números expuestos además no dan y no tienen relación con los expuestos de este ente que además tiene un “cogobierno” entre dos estados, uno nacional y uno regional.

¿Esta estructura es la correcta? No lo sé y tampoco se puede juzgar tan sueltos de cuerpo ni para un lado, ni para el otro. Según la IA y las fuentes a las que estas van, ha tenido un incremento en los últimos años. Para analizar si un incremento de estructura es válido o no, hay que hacer un análisis de cuál es la razón de este, puede no ser justificado, ciertamente y solo ser maniobras políticas o ser justificado por nuevos procesos o incrementos de tareas o, en este caso, de pacientes, por tanto, el incremento de estructura y de dotación no solo es válida, sino necesaria.  

La ligereza de juicios sobre número infundados, en el sentido de sin un fundamento visible, sólo tiene como fin justificar injusticias e inhumanidades, perdón por el término. Los ineptos, según el discurso oficial, de empleados del estado aprobaron el 95 % en el primer intento. Tan ineptos no eran, ¿no? Y vaya a saber cuánta plata se llevaron las consultoras. Por eso, es necesario no creer en “mantras” políticos, de cifras, sino ir a las fuentes que estén a nuestro alcance, o por lo menos dudar de unos y de otros y no dar nada por sentado. Sobre todo, cuando se trata de temas tan sensibles, como es la salud de los niños o personas con discapacidad o jubilados.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco

martes, 13 de mayo de 2025

Reflexiones sobre una Posible Reforma Previsional

 



Se habla mucho en estos días, de la necesidad de un ajuste en el sistema previsional, es una de las exigencias o compromisos que el Fondo Monetario al que volvimos -lamentablemente- en 2019, ha puesto en este nuevo crédito que acaba de otorgar y si no lo propuso el fondo lo propusieron quienes ocupan el gobierno de la Nación.

Pero no haremos aquí consideraciones sobre esta nueva entrega al FMI, que como decía el padre Menvielle, “siempre busca hambrear al pueblo”. Nosotros, humildemente nos permitimos aquí algunas reflexiones sobre esta temática, aclarando que este no es un estudio pormenorizado y no pretende serlo, por cierto. Ni tampoco quien escribe es un experto en el tema, solo un analista del acontecer social, dedicado desde hace muchísimos años a aquello que tenga que ver con las personas y el trabajo o, como se conoce comúnmente, a los Recursos Humanos.

Por un lado, se plantean uno de los problemas que es la financiación del sistema, en un contexto donde ha subido la expectativa de vida y ha disminuido el índice de natalidad, ambos indicadores con tendencias a seguir subiendo el primero y a seguir bajando el segundo, sin olvidar los cambios que se vienen produciendo permanentemente en el trabajo y la consecuente disminución de los puestos laborales tal y como lo conocemos.

En buena parte de los países europeos, se han corrido del esquema de solidaridad, donde el único medio de financiación es el aporte de los activos y se ha ido a una financiación con impuestos. Incluso la argentina, “hace décadas (…) (que) no se financia con los aportes de los trabajadores, sino con recursos del Tesoro, que provienen de impuestos que pagamos todos, el principal es el IVA”, como afirmaba hace algunos días la directoria del CIPPEC en una entrevista.  

En la Argentina, además de haber disminuido la natalidad, ya hace unos cuantos años, hay otro lamentable fenómeno que es el trabajo no registrado, el que muchos atribuyen a las regulaciones laborales, lo cual puede ser cierto en parte, pero también a la precarización del trabajo como una cuestión cultural y no creo que esto cambie ni con la “reforma laboral” tan mentada, en este sentido, no hacer cambios que amerita los cambios en las relaciones laborales, sino legislar y validar la precarización y cierta explotación laboral. Claramente, La informalidad suele ser, en mi humilde pensamiento, algo más cultural que una realidad provocada por las leyes, hasta el Estado, que es quien debe dar el ejemplo, pagan a sus empleados como “no remunerativos” o contratando a monotributistas, etc., afectando de este modo montos indemnizatorios y futuras jubilaciones.

 Hace poco me contaban, como un empleador hacía los cálculos de poner en blanco a los empleados o dejarlos en negro y “llegar a un acuerdo”, en caso de algún conflicto. Tras ello hay mucho más que un simple cuidado de intereses, hay un detrimento para ese empleado, que no siempre puede elegir si trabajar en negro o en blanco, porque lo que necesita trabajar, ya que está en la primera escala de la pirámide de Maslow. No olvidemos que siempre hay una desigualdad natural entre quien ofrece el empleo y quien puede responder con el trabajo.

Hay un defalco al estado, si y un daño a la sociedad, porque el trabajo en negro o “negreado”, implica la imposibilidad de acceder a ninguna forma de Seguridad Social, a la vez que contribuye a la desfinanciación del sistema, ciertamente es un tema que hay que tratar de manera urgente, pero evitar soluciones que no lo son, como los recordados “contratos basura”, de la década del noventa, o cualquier forma de precarización de las relaciones laborales. Sin duda, después alguien debe corregir alguno de los dislates que abandonaron a miles de argentinos a la buena de Dios, esto causa una mayor erogación y cierto escándalo de los que han causado la “precarización”. Quizás sea bueno que trabajemos más socialmente el concepto de solidaridad, en que se asienta Seguridad Social. Pero no será este el lugar para hacerlo.

Las propuestas de reforma son variadas. La más consensuada, aparentemente, es el aumento en la edad jubilatoria, algunos la quieren llevar a los 70 años y otros a 75 años, también algunos piensan en una primera etapa en igualar la edad de la mujer a los 65 años (aunque para las nacidas sobre finales de la década del 70) y la eliminación de regímenes especiales, muchos de los cuales tienen su fundamento en el deterioro prematuro de cuestiones psicofísicas y también de que por el avance natural de la vida implica que muchos no puedan ocupar los puestos que ocupan con la destreza que corresponden a su tarea. Recordemos que a partir de la ley 24241, de 1993, la edad se trasladó a los 65 años, aunque esta se alcanzó definitivamente en 2001, ya que el aumento fue escalonado.

 En el último tiempo hubo una modificación en la LCT, en su artículo 252, la persona podría optar quedarse hasta los setenta, edad en la que el empleador puede intimar. Aunque esto no es común y es bastante discutido, la intimación suele llegar al cumplir los sesenta y cinco años.

Por otro lado, hay quienes quieren volver al sistema de capitalización que la reforma del 93/94 había incorporado y que no tuvo los mejores resultados, “La evidencia es contundente, todos los estudios que se han hecho sobre la reforma en la Argentina de pasar del régimen de reparto al de capitalización muestran que no solamente no fue una reforma equitativa, sino que tampoco tendió a la eficacia”, afirma la experta ya mencionada. En estas semanas “negras” en los mercados internacionales, se comentaba como los fondos de retiro habían perdido muchísimo y a algunos prácticamente la jubilación le había quedado en cero, así lo mencionaba un cronista desde Estados Unidos contando su caso personal. Estos fondos tienen una dependencia absoluta del mercado bursátil, que todos sabemos lo que implica la “timba financiera”, donde siempre ganan los mismos.

No menos cierto es que, las “reservas” en el estado nunca han sido muy confiables, pero también es cierto que ellas cada vez son menores en lo que hace a un modelo de solidaridad exclusivo, sin un aporte de la financiación con impuestos.

Sé que la palabra impuestos es muy resistida por muchos y corre el famoso “con la nuestra”, lo que en realidad es falso. No vivimos en soledad y conformamos una sociedad en la que somos parte. No estamos solos y por encima del bien particular, está sin duda el bien común. La contribución para que el Estado pueda desarrollar las políticas necesarias para el bien común es un deber y a partir de que colaboramos ya ese dinero deja de ser nuestro, para ser parte del Erario. La visión individualista de la vida lleva a algunos a protestar contra los impuestos (cuando estos son razonables) y a otros, muchos en la historia, a usar de ese dinero de la nación para beneficios personales, en lo que llamamos corrupción a gran escala, porque también está la corrupción del hombre de a pie que solo busca su negocio personal. La famosa “mordida” que tan bien retrataba aquel paso de comedia de la “Tuerca”, en los años sesenta*…. ¡Nada hemos aprendido! La corrupción de los que deben manejar el erario público y de los evasores y de aquellos que se regodean con la destrucción de un estado, siempre clama al Cielo, porque siempre queda la huella en las personas que integran la Nación.

Volviendo al tema que nos ocupa, creo, en lo personal, que un cambio paulatino y razonable en la edad jubilatoria no sería algo irracional. Siempre que sea razonable la modificación, en este sentido, establecer la edad mínima en setenta años, sería factible, siempre que se tenga en cuenta algunas cosas, la primera es que la modificación sea gradual, de manera que vaya subiendo la misma y que el proceso lleve unos diez años hasta que quede totalmente establecida. Claramente, no estoy de acuerdo con cierta propuesta de que sea la edad mínima setenta y cinco años, esto me parece irracional y una locura total.

Por otro lado, la profesional de la CIPPEC, citada, tiene una idea que me agrada, en la misma propone, que no haya un requisito mínimo de años de aporte y que esto sea un diferencial en la jubilación. Por supuesto que debería la “jubilación mínima” ser razonable para que las personas puedan por lo menos subsistir., aunque no me parece mal que haya posibilidades de moratorias, en un contexto argentino donde el desempleo es cíclico y la informalidad una cultura demasiado arraigada, e incluso avalada por leyes, como las comentadas de la década del noventa.

Por otro lado, me parece no menor analizar las políticas que promuevan el empleo en blanco en general, pero especialmente aquellas que promuevan que las empresas no “descarten” y a la vez tomen a personas mayores de cuarenta y cinco años, estos tienen mucho para aportar.

Crear políticas efectivas que, permitan a las empresas conocer las competencias de esta gente, pertenecientes a una generación que ha vivido los mayores cambios de la humanidad y se han ido adaptando -cada uno a su forma-, parece ser una medida absolutamente necesaria, sobre todo si pretendemos extender la vida laboral activa, por medio de cambios radicales en los sistemas de la Seguridad Social.

Sin estas políticas efectivas, deberíamos replantearnos ciertamente el tema de la conveniencia o no de correr la edad jubilatoria, pues estamos dejando a muchísima gente fuera de la posibilidad de la subsistencia en los últimos años de su vida. Aclaremos que la opinión vertida, sobre la conveniencia de correr la edad jubilatoria, está ciertamente supeditada a este punto tratado. De nada vale correr una edad, si el rango de mayor cantidad de personas no puede realizar aporte por estar en fuera del mercado laboral. No olvidemos que el índice del desempleo esta subiendo y las personas mayores siempre son las primeras que son “descartadas”, algunos olvidan que la juventud es algo que se cura prontamente, solo deben pasar unos años…

 No lo olviden los jóvenes en puestos de gestión y decisión. Pero tampoco olviden, aquellos que creen que tienen sus vidas económicamente resueltas hasta el final - y que están en los lugares de decisión -, que hay muchos que no la tienen, por diversas razones, y que dependerán, cuando sus fuerzas se vayan agotando y las enfermedades les sobrevengan - algo propio del ciclo natural – de la jubilación para la que aportaron, siempre que los dejen trabajar y no sean “descartados” vilmente. No por nada la Doctrina Social de la Iglesia ha procurado siempre promover los sistemas de Seguridad Social.

 Recordemos, entonces, que la financiación ya no es exclusiva de los aportes de las personas en actividad. Si fuéramos más eficientes, por ejemplo, en lo que hace a dar las respuestas administrativas de los reclamos, evitando poner en marcha la maquina judicial, que solo logra la erogación de sumas importantísimas de dinero en el aparato judicial y en la retroactividad que, por supuesto no disfruta el jubilado en su totalidad, cuando este alcanza a cobrar los juicios en vida y no lo hacen sus herederos. Algo que quedo demostrado con la Reparación Histórica cuando el ANSES tomo los legajos de los jubilados y les dio lo que correspondía de manera inmediata, algo resistido más por los abogados y hubo varios que la rechazaron y siguieron con el juicio que nunca vieron culminado.

En resumen, sin políticas de empleo efectivo no veo factible una reforma previsional, sin que se afecte a una porción amplia de la población. En un contexto del pleno empleo, al que parece no llegaremos en lo inmediato, por el contrario todo hace prever un crecimiento importante del desempleo en los próximos meses y años, no solo por las políticas económicas, sino también por un cambio importante en los modos del trabajo, donde el hombre vuelve a ser descartado por la maquina o la tecnología, estoy de acuerdo con una reforma gradual que lleve la edad a setenta años, sin cantidad máxima de años de aportes, con un mínimo universal y un ajuste por años de aportes que permita, a las personas que están en la última etapa vital, poder afrontarla con calidad de vida, algo que los que están en las escalas más bajas no logran hace años. Por supuesto que ese mínimo universal debe ser verdaderamente digno y no como los números actuales de miseria.

Un párrafo final sobre una triste realidad, estoy convencido que hay muchos que quieren volver a la época donde no había una legislación laboral y por supuesto no existían los sistemas de la seguridad social, tampoco había sistemas de salud adecuados y las expectativas de vida eran muy bajas. Que buscan definir el trabajo como simple mercancía, sin distinguir que no hay la misma fuerza entre quienes son empleadores y quienes ponen su trabajo al servicio de las empresas, sin entender que el trabajo tiene por sujeto al hombre, a la persona con toda su dignidad que nunca puede ser vulnerada. En esta asimetría pueden producirse las más terribles aberraciones, la mayor explotación, porque se puede jugar con la necesidad básica de algunos. La explotación laboral no se termina con una expresión diferente de las cosas, como creen algunos.

Sin duda, se quiere volver a épocas y a doctrinas donde las personas son un engranaje de la economía y no la economía y la política son para el hombre. Quieren volver a épocas, donde la dignidad de la persona humana es denigrada, en especial en el trabajo. Nosotros renovamos el compromiso de que el hombre – en toda su dimensión - es el sujeto del trabajo y como tal debe ser respetado, las leyes laborales y los derechos (sin olvidar las obligaciones) deben ser respetados y deben permitir el acceso de todos los hombres a los sistemas de la Seguridad Social. Esto último es una cuestión moral, no por nada la Iglesia en su Doctrina Social ha sido una voz irrefutable que ha promovido ambas cuestiones, no por nada se la odia y niega a diestra y siniestra. Volver a ese pasado, es lisa y llanamente inmoral.

Como verán es solo una reflexión que seguramente abre muchos temas para que mascullemos y que estemos atentos frente a personajes que hablan y degradan al hombre en el ámbito del trabajo.

Lic. Marcelo Eduardo Grecco






jueves, 1 de mayo de 2025

Día del Trabajo

 


El hombre es el gran sujeto del trabajo, ha dicho el gran Juan Pablo II, que dedicó gran parte de su magisterio sobre el particular. Él mismo había sido un trabajador en su Polonia natal y trabajaba mientras estudiaba clandestinamente en el seminario, porque los regímenes totalitarios habían puesto en jaque la formación sacerdotal.
Hoy recordamos el trabajo y a los trabajadores, ponemos a ellos en manos de San José Obrero, como lo hizo Pío XII en la década del cincuenta en el siglo pasado.
Pero, y más allá de lo personal, no puedo menos que mencionar, a quienes en estos últimos tiempos han perdido sus lugares en el ámbito del trabajo, por lo menos en el trabajo formal de lo que tenemos información. El desempleo o paro, como se decía en otros lugares del mundo, siempre es una triste realidad y, sabemos que lo que ocurre en la Argentina, aunque no en sus niveles, está ocurriendo en el mundo entero.
Más de cuatrocientos mil puestos formales, implica un dato bastante doloroso y, por lo que vemos y escuchamos de varias industrias y empresas en la Argentina, esto va en aumento.
Cuando hablamos del hombre como sujeto del trabajo, hablamos de la persona y su dignidad, cuando hablamos de un puesto de trabajo que se pierde, hablamos de un desocupado, de una familia que sufre, de una sociedad que se ve afectada. Por eso no podemos ser indiferentes.
Tampoco podemos y, como profesional del área de Recursos Humanos especialmente, desconocer que hay una realidad que nos debe poner en alerta para encontrar soluciones que permitan que el hombre pueda realizar el trabajo que es parte constitutiva de su ser y necesaria para su supervivencia. Preguntas éticas deberían plantearles a políticos, empresarios y demás actores principales de la vida social. ¿Es necesario tanto avance? ¿Los frutos del avance son para la familia humana o para unos pocos? ¿Toda la ingeniería poblacional, que ha provocado la muerte de tantos no nacidos, era para esto, que cada vez seamos menos?
Esos pocos deberían recordar algo que, siempre se dijo gráficamente, pero que el Papa Francisco se animó a decirlo en público con esa imagen del "cajón sin bolsillos. En toda su Doctrina Social, la Iglesia ha hablado de un hecho que "clama al Cielo" y es esa injusta y loca distribución de las riquezas. Veamos algunos negocios ultra millonarios que nada producen y que transforman a personas como mercancías.
El hombre debe trabajar, que quiere decir transformar, crear, etc., siempre. Pero, también debe vivir del fruto de su trabajo.
No sé si podemos festejar este día, sabiendo que hay tanta gente sin trabajo y pensando que habrá muchos más sino hacemos algo.
Otro fantasma rodea el mundo y es el volver a épocas donde las personas que trabajaban no tenían ninguna ley positiva que respetará el derecho natural y, por tanto, sus derechos como personas en el ámbito del trabajo. Fue la Iglesia que levantó su voz y a la cual se sumaron muchos más y se lograron leyes que permiten el respeto a las personas. Leyes que pueden ser actualizadas a los tiempos que corren, pero que no pueden dejar de lado la dignidad de la persona humana y protejan a las personas de las consecuencias de la fatiga del trabajo. Leyes que, a su vez, permitan una armoniosa relación del Capital y el trabajo.
Me olvidaba, el trabajo informal es una forma de explotación que debemos repudiar, mucho más cuando esa informalidad es promovida desde el estado en contrataciones viciadas o en esa mixtura entre lo formal y lo informal, en la forma de pagarlo.
Perdón las pálidas, pero uno se va poniendo viejo y no puede ya dejar de decir algunas cosas, aunque nunca nos hemos callado del todo.
A pesar de todo, a los que tienen, a los que tuvieron y hoy descansan ya de esa fatiga o la han transformado en otras pequeñas cosas, pero sin remuneración y a los que han perdido y que buscan con ansias, les deseo un ¡Feliz día del trabajo!
Marcelo Grecco

lunes, 7 de abril de 2025

No lo Entenderían

 


Inicie este escrito, pensando que podía describirlo, pero a poco de pensar opciones me di cuenta de que por mucho esfuerzo que hiciera, los que no han vivido la experiencia, simplemente, “no lo entenderían”.

Es que se hace piel, esta en nuestra sangre, aunque no se vea en los análisis. Es que se hace vocación y vocación de servicio, de entrega… Vocación que lleva, aún con los cambios en la vida social, a hacer todo lo posible para unir, para comunicar e incluso para mucho más que eso, porque claramente hay servicios que hemos hecho que tienen un valor social único. Lamentablemente hay muchos que, por más esfuerzo que se haga,  “no lo entenderían”.

No, no entenderían, que sea mucho más que un simple empleo y que aún cuando vos ya no estas ahí, sigas en lo profundo sintiéndote parte. No se puede explicar la sensación interior al ver una sucursal en ese pueblito que visitas y que tiene un valor social increíble, cuando ves a ese “cartero” con su uniforme por las calles o, incluso una camioneta con el logo… Por más esfuerzo que hagas, “no lo entenderían”.

Alguno interpondrá como excusa los errores y no tan errores de los “judas” de todo grupo humano, es que ellos tampoco lo entendieron. Como muchos otros que pasaron sin pena ni gloria, que no pudieron entender la esencia de serlo.

Por todo eso, tomando lo que dicen los scouts, seguimos diciendo “Telepostal un día, telepostal siempre”.

Feliz día para los que fueron, los que son y, esperemos, para los que serán. El resto “no lo entendería”

Marcelo Grecco

7 de abril de 2025

Día del Telepostal

lunes, 24 de marzo de 2025

La Radio es Voz. Homenaje a Rina Moran

 


Hace apenas unos días ha dejado este mundo una de las locutoras emblemáticas de la radio, Rina Moran, que hacía dúo con Beba Vignola.

 La radio ha estado presente en mi vida desde mi más tierna infancia y este dúo de locutoras junto a Larrea por un lado y la gente de radio El Mundo por otro, me llevaron a amar un medio que creo hoy va perdiendo su magia.

La radio es por naturaleza voz y no imagen. Una voz que mueve a la reflexión y promociona la imaginación. Aquella radio de Larrea, Mesa o Minguito, entre otros, con sus pasos de comedia o en radio Nacional con su radioteatro, permitían a las personas que imaginaran espacios y personajes, quizás demasiado distintos a los que le ponían sus veces.

Las voces de los locutores era un misterio y sus caras también. Los encargados de la locución eran personas sin edad, podían ser un niño o un adulto mayor, un joven glamoroso o un anciano enfermo.

Rina Moran y Beba Vignola, eran además las risas de la radio, risas que contagiaban y alegraban la mañana. Si mal no recuerdo han llegado a tener su propio programa por la tarde.



Yo entiendo que se requiera ir a los nuevos medios, pero quieren que les diga la verdad, la radio es voz y no imagen. Y lo digo viendo radio por YouTube, creo sin ninguna duda que le quita la magia. Hace tiempo venía pensando esto y la muerte de esta grande, que fue opacada quizás por otro gran actor, me pareció bueno este homenaje.

En Rina Moran y Beba Vignola, vaya mi homenaje a esos grandes de la voz, como Nora Perle, Estela Montes, Pinki y tantas otras voces que se me van los nombres. Mi reconocimiento a aquella radio de la voz, que nos permitía ese mundo de la imaginación y de la creación de imágenes, de situaciones y de personajes, que nos ayudaba a vivir momentos únicos y que quedaron para siempre grabados en nuestra vida.

A esa radio que, hay que decirlo, también fue usada para el mal y cuando la decadencia social se reflejo en sus voces, fundamentalmente en algunas radios de FM que se dedicaron a corromper, masas de jóvenes. Alguna vez publicamos un articulo sobre la “Perversión de la Radio”, denunciando a personajes que hoy siguen vigentes.



Sin embargo, el resultado es sumamente positivo para mí y hoy me quedo con aquella radio de valores, de respeto, de comedia que supieron hacer personas como la querida Rina Moran, por quien rezo y pido al Señor le otorgue el descanso eterno.

Marcelo Grecco

viernes, 14 de marzo de 2025

Solo Queda el Amor

 



Este fue el título de nuestra pequeña columna de radio, en el programa de Mónica Sosto, en la querida Radio Identidad. Con él tratábamos las terribles inundaciones en la Ciudad de La Plata que se habían dado el dos de abril de 2013. Resaltábamos una historia donde la tragedia había echado por tierra los rencores entre vecinos

Hace varios días estoy escuchando toda la situación en Bahía Blanca sumamente superior a lo ocurrido en La Plata.

 La tragedia se lanzó sobre esta ciudad. Una tormenta se paró horas en la zona y provocó una de las más terribles inundaciones de la historia, duplicando todos los máximos registros que se conocían hasta el momento.

El agua corrió y penetró en las casas, llevándose vidas, arrasando con todo lo que encontraba a su paso. Se llevó vidas, esto no hay que olvidarlo, vidas humanas y la vida misma de los humanos que estaba en sus esfuerzos, en sus recuerdos, en sus pocos o muchos bienes, en sus remedios, etc.

 Todo, literalmente, corría por las calles arrastrada por el agua, sumando todo lo que iba a su paso. Se llevo cañerías, calles enteras desmorono muros y dejó otros en serio riesgo. Algunos salvaron sus vidas y sobrellevaron el momento por haber podido subir a alguna habitación en las alturas.

Si lo material es terrible, no puedo imaginar lo emocional y psicológico. No puedo “ponerme en el lugar de ellos”, no porque no quiera, sino por más esfuerzo que haga no puedo imaginarme lo que han de estar sufriendo. Y si me pusiera a buscar encontraría un montón de hechos de vecinos que dejaron de lado todo, para ayudar a otros. Héroes, personas que aman. Algunos se sentían emocionados por la cantidad de gente que se movilizó de manera inmediata, para ayudar a Bahía Blanca, es que el amor es el único que mueve montañas.

Pero no pasaron ni dos días que empezaron algunos editoriales que entraron a buscar la quinta pata al gato, personas que decían como que no llegaba la ayuda, cuando la misma no había ni salido de Buenos Aires…. Cuando las rutas habían sido devastadas. Si en condiciones normales se tarda suficiente tiempo, cuanto más con un frente de tormenta que no se fue hasta dos días después de la zona y rutas que quedaron peor que si hubiesen sido bombardeadas (sumados a los problemas ya existentes). Mientras la gente ayudaba como podía, muchos voluntarios no ahorraba esfuerzos y muchísimos vecinos de Bahía Blanca seguían sufriendo las consecuencias, estos periodistas  solo buscan defender lo indefendible y cambiar el foco de las miradas, para ocultar a quienes deberían estar haciendo lo que les corresponde, bajar todas las guardias y sentarse en un gran comité y marcar las directrices estratégicas para el desarrollo de las acciones concretas para la reconstrucción primero y después en el diseño de acciones para que esto no suceda nuevamente. Pero no viajaron para ver quien llegaba primero y hubo una ministra que iba con la cámara atrás para publicar videítos.

¡Basta de vídeos! Mas acción en serio y menos videítos, más acción y menos posteo. Mas amor por la argentina y menos odio entre ustedes. Mas amor por la gente y menos por sus intereses.

A esta gente de Bahía, como a los que se les quemó todo, no les quedó casi nada, solo les quedó el amor que ellos tienen por ellos, por sus familias. Porque claramente al final de todo lo único que nos queda es el amor.

No dudes en ayudar a Bahía Blanca y no te olvides también de enviar útiles escolares y esas otras cosas que todos necesitamos para la vida cotidiana, porque no les ha quedado nada

Ojalá entiendan quienes gobiernan y comunican, que hoy parecen están más preocupados por el caos y el odio. Que entiendan quienes ostentan el poder que, más temprano que tarde, en la cama del moribundo, con mejor o peor hotelería, solo es el amor que diste y que recibiste lo que Tenes en la valija y lo único que te va a ayudar a atravesar ese momento.

 

Lic. Marcelo Grecco

viernes, 14 de febrero de 2025

Novios Eternos

 

Este era un escrito para el 17 de agosto, un nuevo aniversario del inicio del noviazgo de mis padres creía que era lindo homenajearlos juntos con un texto, que quizás sea el preámbulo de algún trabajo un poco más amplio sobre mis padres, Amalia y Domingo.

Creo fervientemente que su amor fue testimonio del verdadero amor cristiano, ese por el cual fue martirizado San Valentín, por eso me pareció un buen momento para publicar este articulo y honrarlos. Sé y a la vez lo deseo sinceramente, que su ejemplo sea de provecho a las nuevas generaciones. Que San Valentín y la Sagrada Familia de Nazaret intercedan por los jóvenes.

Marcelo Grecco

 

Verde era el color del papel en el que, aquel joven escribió aquella declaración de amor. Era Domingo, quizás en el contexto de las Fiestas Patronales, cuando con dulzura y temor la entregó, junto a la imagen del Sagrado Corazón que se veneraba en la antigua Parroquia.



Ella al leerla, comprendió aquello que tiempo atrás le había ocurrido: sin saber quién era él. Al verlo, le vino un pensamiento: “con este hombre tendré cuatro hijos” (siempre aseguró que para ella eran cuatro varones)[1].  Pronto daría un sí, que se repetiría a lo largo de muchos años.

Aquel 17 de agosto de 1958, comenzaban el camino del amor, en la histórica San Bernardo que inmortalizó Marechal cuando su Adán Buenos Ayres, le rezó al Cristo de la Mano Rota[2] que se yergue majestuoso en el frontispicio del hermoso, hoy ya, centenario Templo.

“Remedios de Escalada de San Martín, nuestra calle”, repetían cada vez que a lo largo de los años volvían a pasar por ella. Es que por esa calle fue donde los “tortolitos” iniciaron, tomados de la mano, su largo camino juntos.

Como toda nueva empresa y vaya que el amor lo es, la incertidumbre y los miedos se hacían presente cada día, cada hora, cada segundo. Se plasmaron en cartas los fundamentos de aquel amor y quizás sin saberlo, planteaban la esencia de las relaciones humanas. El fundamento no podía ser la pasión, esa puede ser una ráfaga que pronto apague el fuego, no debe ser el “encantamiento” que deslumbra y enceguece, debe ser el amor de benevolencia, de entrega, de despojo, que permite conocerse con defectos y virtudes y aceptarse con ellos. Amor que no es fácil y que siempre cuesta y mucho.

¿Qué depararía el futuro? Solo Dios lo sabía, ellos debían vivir ese tiempo, deseando estar juntos y irse comprometiendo cada día para mantener la llama prendida. ¡Y vaya que lo hicieron!

Pero pronto llegó la primera dificultad, cuyas secuelas los acompañaría toda la vida. Un serio problema en la salud de Domingo apareció producto de secuelas de una cirugía y el proceso de recuperación fue largo y desafiante.

 “Anda y búscate otro que te sirva para algo”, sentenció él con el “dramatismo” propio del actor que llevaba adentro. Ella se negó a abandonarlo y quizás fue, desde ese día, “la mujer fuerte del Evangelio” en el hogar que pronto formarían.

Sin mucha espera, un año y tres meses después, en la misma Parroquia donde se enamoraron, donde iniciaron el noviazgo, sellaron frente a Dios la alianza que los juntaría por más de seis décadas. Es que aquel sí, frente al Sagrado Corazón, se renovaría cada día. Ellos mismos aconsejarían siempre a los jóvenes no pasar un día sin expresarse el amor, el “te quiero” o “te amo”. Ellos lo decían con palabras y con obras.


Pensar que no hubo penurias, dolores, angustias, sufrimientos, sería pensar erróneamente, sería creer que eran ángeles y no, eran humanos con virtudes, que sobresalieron, pero también con defectos que sobrellevaron. No poco, fue lo que soportaron con grandeza de alma, con un corazón lleno de caridad, que incluso les hacía perdonar y a veces hasta disculpar a los que les atacaban.

Ellos me enseñaron, especialmente mi madre, a comprender que no se puede ver al otro, sin comprender su historia, sus sufrimientos. La maldad de algunos era justificada viendo en la causa de esa forma de ser. Esto no quería decir que no se respondiera a los ataques, pero debo decir que ambos, especialmente Amalia, sabían como hacerlo con la altura que muchas veces desarmaba al agresor y lo dejaba sin argumento.

Pero además no sobrellevaron la vida y sus pesares con tristeza, sino con alegría del alma. Una alegría primaveral, una alegría de corazón, una alegría que contagiaba y daba esperanzas. Ambos cortaban muchas veces los momentos más duros, con un chiste y un gran humor.

La sonrisa, la alegría en ellos no era el bullicio, era amor, su alegría era sin duda posible por la expresión de su amor. Alegría que se expresaba con una puerta abierta del hogar para recibir y una gran mesa donde se servían siempre. Amalia desaparecía silenciosamente y en un rato traía algo para compartir.

 La música nunca faltó y de la más variada, por cierto. Como digo expresiones de la alegría y la alegría compartida. No por nada reza el cartel en su casa: “En esta casa siempre es primavera”.

Pero volvamos a aquellos “tortolitos”, que caminaban por Remedios de Escalada. Aquella imagen, que podemos imaginar tomados de la mano, se reprodujo hasta los últimos días. A más de cincuenta años, ya no caminaban por aquella calle, pero si por su adorado barrio de Versailles y ese caminar admiraban a propios y extraños que, al verlos, solían comentar que parecían una parejita de novios que recién empezaban. Aquel amor maduró y se sostuvo, porque supieron alimentarlo y hacerlo siempre nuevo.



Luego vino el dolor y la imposibilidad de caminar, pero siempre estuvieron juntos, de la mano, unidos aún cuando no pudieron estarlo.

En el último calvario, cuando la locura y la deshumanización separaron los cuerpos, no pudieron hacerlo con las almas. Mientras una sufría en esa sala deshumanizada y sin el contacto de los seres queridos, el otro tenía el corazón destrozado y lloraba en su silencio y oración.  Antes de irse a la internación, sufriendo en el cuerpo y sintiéndose realmente mal, cuida que él no sufra por verla sufrir y cuantas veces el trataba de disimular que había tenido un ataque, para que ella no sufriera, sobre todo en el tiempo de su enfermedad. Si, tal era la delicadeza con que se cuidaban el uno al otro.



La muerte los separó físicamente, pero no en el espíritu: “parece que mi corazón se estruja como si aún la tuviese a mi lado”, le escribió Domingo, a una amiga de la familia. Al leer esta frase, “el sepulturero, a veces, entierra un corazón sin saber que también entierra otro corazón…” agregó: “Maluca mi corazón está en esa tumba.” Y aunque no se dejó morir, se fue apagando como se apaga un pucho.

Le había quedado su sonrisa en el retrato elegido para despedirla, pero más aún grabada en su corazón. Por eso a la sentencia de Cristóbal de Castro: “Hay mujeres que dejan el mundo y se llevan la luz al dejarlo”, él responde: “Y hay otras, que nos dejan su sonrisa, que es luz para nosotros”.

Le quedaban unos años de destierro y aquel retrato hizo visible su presencia. En él le daba el beso que no podía darle. El primero a la mañana y el último a la noche. Antes de salir se despedía y al volver iba a la habitación a verlo y contarle por donde habíamos andado. Allí le contaba las penurias, alegrías de la familia, con él consultaba decisiones y cuando nos pedía algo para regalarnos a nosotros decía que lo había consensuado con ella y que ella quería que se hiciese tal cosa o tal otra.

¿Locura? ¿Duelo? Podrá la ciencia imaginar mil explicaciones, para nosotros era simplemente amor.

Sesenta y dos años habían caminado juntos en esta tierra, sorteado obstáculos, disfrutando de hijos y nietos, gozando alegrías y cargando cruces. Era amor del bueno, sin duda. Yo creo que hoy no escasea, sino que se tiene miedo a darlo, porque vale más el “amor propio” que el verdadero amor que es de entrega. Cosas de esta época.

De más está decir que ningún 17 de agosto faltó una flor y si era posible un regalo, el último lo pasaron separados, ella internada y él en la casa. Un prendedor llegó al hospital y un “te amo” sincero y mutuo, quedó eternizado en los audios, todavía Dios les daría unos meses más juntos. ¡Bendita tecnología que permitió acercar a las personas, cuando la locura se apoderó de nuestras vidas!

La última mirada de Domingo fue hacia el retrato, luego preguntó la hora y sonrió, vaya a saber qué recuerdos le trajo. Comenzó a irse, atinamos a ponerle el retrato en su corazón, pronto los tortolitos, creemos confiados, volverían a verse, sus cuerpos en la misma tumba, su alma en el mismo Cielo.

Aquel amor sellado, se había hecho eterno, se había fundido en el Amor. Hoy, contemplan juntos tomados de la mano, al Corazón amado de Jesús, frente al cual sellaron su amor, aunque ya no en una sacra representación, sino frente a Aquel que es fuente, en cada latido, de Amor.

Aquel Domingo 17 de agosto de 1958, comenzaron su camino. Ahora ellos, ya en el “Domingo sin ocaso”, créanme, son Novios Eternos.

Supla la Gracia y el amor, la deficiencia de la pluma.



[1] Y Dios le concedió seis hijos, los cuatro varones “profetizados” y dos niñas. Dos de aquellos varones partirían pronto al Cielo.

[2] “La iglesia de San Bernardo yergue su torre única en la noche: cerrada está la verja, desierto el atrio y sin más vida que la de sus palmeras desmelenadas al viento. Adán Buenosayres se ha detenido allí, con el resuello agitado y el corazón batiente. Prendido a la reja, mira en torno suyo y escucha: nadie y nada: se han callado las voces y desvanecido las imágenes. Entonces la espesa nube de sus terrores, angustias y remordimientos estalla en un sollozo que lo sacude y ahoga, como la náusea de la curtiembre. Luego, sin abandonar la reja, levanta sus ojos hasta el Cristo de la Mano Rota; y permanece así, mirándolo y llorando suavemente: —Señor, confieso en ti al Verbo que, sólo con nombrarlos, creó los cielos y la tierra. Desde mi niñez te he reconocido y admirado en la maravilla de tus obras. Pero sólo me fue dado rastrearte por las huellas peligrosas de la hermosura; y extravié los caminos y en ellos me demoré; hasta olvidar que sólo eran caminos, y yo sólo un viajero, y tú el fin de mi viaje.”