Evaluar una organización o
institución desde cifras tiradas al “boleo”, no es algo que en lo personal
pueda aceptar como profesional que soy, ni tampoco como ciudadano común. Los
números al “boleo”, llevan a juicios temerarios o a defensas sin fundamento.
La frialdad de los números aumenta cuando son
presentados sin un análisis concreto, son datos que no necesariamente se
convierten en información o peor aún informan, desinformando, tergiversan todo.
Tras esos números sin análisis, hay personas involucradas directa o
indirectamente.
No pretendo aquí describir un
procedimiento de análisis pero, sí las cosas básicas que a mí me gustaría que acompañaran
las presentaciones de números por parte de funcionarios, en relación con
instituciones u organizaciones, sobre todo cuando estas tienen una valía
especial para la sociedad y contribuyen al bien común. Algo similar pasa cuando
se habla de números sobre gastos en ciertas organizaciones estatales, desde la tribuna mediática,
para llevar agua a los intereses particulares.
Insistimos que no es un articulo académico,
sino profesional, pero pretendiendo hacerlo entendible para todos. Trataremos
de describir algunos pasos rudimentarios para un análisis, de contenidos que deberían acompañar la comunicación de ciertos datos, para que
estos no sean expuestos al boleo, ni como “mantras” marketineras, que solo
intentan imponer odios a unos y a otros en la sociedad.
Lo primero que deberíamos tener es
un organigrama, que “es un esquema o representación gráfica de la
estructura de una organización”, en el cual se refleja las distintas
direcciones / gerencias / jefaturas o los podríamos encuadrar en un simple nombre
de “departamentos”. Podes quedarte en alguno de los niveles o llegar hasta el
último “raviol” (como habitualmente se llama a las cuadriculas del organigrama),
en los más importantes se puede leer el nombre de quien es responsable de cada “departamento”
y en los más masivos, solo la cantidad de personas que ocupan el “puesto” en el
organigrama. Podríamos llegar a un nivel básico o ir a niveles más específicos,
incluso llegar al último de los puestos con la cantidad de personas que ocupan
esos puestos. Por ejemplo, como se ve en el grafico: De la Dirección General,
se desprenden las direcciones, aquí solo evaluaremos y veremos una de ellas, la
Dirección de Recursos Humanos, de la cual dependen, entre otras, la Gerencia de
Desarrollo y entre las tres jefaturas que tiene, solo analizaremos una, la
jefatura de Comunicaciones, que cuenta con la siguiente estructura: Analista
Sr., Analista SSR., Analista JR y Administrativo.
Un segundo análisis, se hará
sobre la razón de ser (propósito, objetivo) de cada sector, en relación con la
organización y su contribución para el logro del propósito organizacional. Dentro
de este análisis, incorporamos también la descripción de cada puesto dentro de
la estructura. El análisis de estos ítems, cruzados con la legislación, normas,
procedimientos e instructivos, nos permiten hacer un primer análisis de la
estructura, y su relación a las tareas que se deben realizar. En estos días
desde el marketing político se habla de una desproporción entre dos puestos de
una institución de valía, desproporción entre administrativos y personal
profesional relacionado con el objetivo de la institución. Cuando escuchaba
este mantra, sin información adicional, por parte de varios de los
interlocutores, pensaba en la experiencia de usuario de instituciones similares
e inmediatamente me parecía lógico esa desproporción, además recurrí a la búsqueda
de información a través de la tan mentada IA y esta me muestra que los números
no son tan así y que el personal profesional supera con creces al personal de
las áreas de apoyo, que no son solo administrativos. Los números expuestos además
no dan y no tienen relación con los expuestos de este ente que además tiene un “cogobierno”
entre dos estados, uno nacional y uno regional.
¿Esta estructura es la correcta?
No lo sé y tampoco se puede juzgar tan sueltos de cuerpo ni para un lado, ni
para el otro. Según la IA y las fuentes a las que estas van, ha tenido un
incremento en los últimos años. Para analizar si un incremento de estructura es
válido o no, hay que hacer un análisis de cuál es la razón de este, puede no
ser justificado, ciertamente y solo ser maniobras políticas o ser justificado
por nuevos procesos o incrementos de tareas o, en este caso, de pacientes, por
tanto, el incremento de estructura y de dotación no solo es válida, sino
necesaria.
La ligereza de juicios sobre número
infundados, en el sentido de sin un fundamento visible, sólo tiene como fin
justificar injusticias e inhumanidades, perdón por el término. Los ineptos,
según el discurso oficial, de empleados del estado aprobaron el 95 % en el
primer intento. Tan ineptos no eran, ¿no? Y vaya a saber cuánta plata se
llevaron las consultoras. Por eso, es necesario no creer en “mantras” políticos,
de cifras, sino ir a las fuentes que estén a nuestro alcance, o por lo menos
dudar de unos y de otros y no dar nada por sentado. Sobre todo, cuando se trata
de temas tan sensibles, como es la salud de los niños o personas con
discapacidad o jubilados.
Lic. Marcelo Eduardo Grecco

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