Como cada año en el sur se están
incendiando miles de hectáreas de nuestro suelo, algunos árboles que llevan allí
muchísimos años, siglos y hay bosques milenarios en riesgo.
Una y otra vez vemos las imágenes
y las crónicas, pero mas temprano que tarde nos olvidamos de ellas. En los
medios, en los grupos de WhatsApp, en las charlas con amigos volvemos a las
grietas y aseguramos que son unos u otros, los políticos se echan culpas, hacen
un poco de circo y nada más…
Este año se llevó además vidas y
casas. Los que sobrevivieron también perdieron parte de sus vidas, de sus
recuerdos. El agua y el fuego no perdonan, no lo olvidemos.
Sabemos que muchos de estos
incendios son intencionales, tres son los posibles grupos en los que se
encuentran los asesinos e incendiarios: Por un lado los terroristas, falsos
mapuches, que han sembrado el terror en esas zonas y en Chile; por otro existe
la muy probable posibilidad que los asesinos sean mandados por delincuentes de guantes
blancos que buscan un negocio de tierras baratas, luego de quemar esos campos, realizar
un negocio inmobiliario (esto pasa en todo el país, no solo en el sur) y por
otro algunos estúpidos, con perdón de los estúpidos, que solo se interesan por
ellos mismos y prenden fuegos donde no deberían y sin los cuidados necesarios
provocando estos desastres ambientales.
Mientras estas cosas ocurren, los
políticos a un lado o a otro, se tiran culpas movidos por “ideologías” mantienen
el circo, pero la inacción permanente, lejos están del trabajo por el bien
común, ninguno o muy pocos se ocupan de armar para atender las urgencias con el
equipamiento que corresponde y buscar a los responsables verdaderos y no
“chivos expiatorios”, para que caiga sobre ellos el peso de la ley.
Pero quiero hoy rendir mi
homenaje a los muchos hombres y mujeres que se comprometen en una lucha sin
cuartel, para enfrentar al fuego, también aquellos que intentan
concientizarnos, para que no nos acostumbremos y reclamemos con fuerza que los
que deben hacer algo lo hagan y caigan los que deban caer, desde empresarios
sin escrúpulos, políticos y gobernantes corruptos (algunos les puede sonar una
tautología), delincuentes terroristas que desacreditan a grupos de “pueblos
originarios” (para estar acorde al lenguaje actual) o turistas “estúpidos”.
Nosotros mientras tanto, no nos
acostumbremos a ver cada tanto la misma crónica, a quedarnos en esas charlas o
discusiones sin sentido. No, digamos lo que debemos decir, exijámosles a
políticos y gobernantes y cuando charlemos entre amigos, tratemos de crear
conciencia.
Marcelo Grecco
Febrero de 2025


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