martes, 23 de diciembre de 2025

Un Gato en Belén

 

Domingo Grecco (abuelo Mingo)

Nota del editor: Hace muchos años mi padre, le contaba a uno de sus nietos una historia similar a esta, pasados los años la plasmo en un cuento bajo el título El Gato de Belén, nosotros nos atrevimos a modificar el título y algunos pequeños ajustes al texto que mantienen su belleza original. Al publicarlo en este tiempo de Navidad sirva de homenaje a mi padre y a todos los abuelos que comparten esos momentos únicos con sus nietos, que recurren a su imaginación para alegrarles ese tiempo. Vaya también mis saludos navideños y que sea de provecho, para que Rey de Reyes habite en nuestros corazones. Feliz y Santa Navidad

Marcelo Grecco

Navidad 2025

 

El tiempo no era el que estaba acostumbrado a resistir, estaba demasiado frío para mí. Además, el camino a recorrer era muy extenso.

Gaspar, mi amo, dudaba si llevarme o no. El palacio donde vivía gozaba de varias cosas extrañas, pero qué mejor que esa estufa, al lado de la cual tenía mis mantas y gozaba de una alimentación maravillosa.

El caso es que llegaron dos personas, muy efusivas, y lo llevaron a nuestra regia azotea, desde donde miraban al cielo muy alterados. Yo me volví a mi lugar dónde escuché sus voces que hablaban de una estrella, una conjunción de planetas, en fin, digamos que la conversación no era extraña, porque siempre los temas tratados eran parecidos; en definitiva, seguí durmiendo.

Pero, esa noche parecía que la cosa era distinta y grave. El salón principal tenía una serie de aparatos y sobre ellos estaban, primero, hablando como seres normales, pero el tono fue subiendo, volvieron a la terraza y, ya cuando bajaron, fue que mi amo me miró en forma especial; dijo a sus compañeros, uno de los cuales se llamaba Melchor, de tez oscura, y Baltasar, que raramente no llevaba barba, y era más joven, aunque sobre su cabeza tenía un sombrero alto, parecido a un embudo, les dijo que había que partir con prontitud; que citaran a sus servidores más fieles, al menos seis camellos, o mejor siete para llevar presentes y materiales de precisión por la necesidad imperiosa de contemplar permanentemente el firmamento.

 Esto ya me dio mala espina; porque aún medio dormido, me sacudí pensando en alguna aventura en la que yo, sin quererlo, iba a ser protagonista. El fuego me decía: "dormí tranquilo" y mi amo muy sereno, para sorpresa mía, despidió a los visitantes y, con una amplia sonrisa, también se retiró a sus lujosos aposentos.

Era ya la media mañana subsiguiente, el fuego ya no ardía y los movimientos de la casa se hicieron a cada momento más intensos; tuve que salir a estirarme un poco, la comida no me había faltado y al pretender volver a mi comodidad, el amo me tomó entre sus brazos, me acarició y me dijo: "He decidido llevarte, espero que te comportes", me entregó en mano de un servidor que también me acarició y me puso en una celda pequeña, con mis mantas y de ahí fui a parar al costado de un camello que estaba a punto de erguirse; pude ver algunos de los aparatos que usaba mi dueño en la gran sala y en la gran terraza.

Pasó poco rato y otros camellos llegaban al lugar, en ellos venían los amigos de mi amo que habían estado la noche anterior (sin gatos), con varios servidores, algunos de los cuales también montaban camellos, muy pocos aparatos de los que utiliza mi amo, pero si agua y comida en demasía se me ocurrió o el viaje iba a ser más largo de lo que suponía y, además, encerrado en una jaula propia de pájaros.

Salimos casi anocheciendo; la ración de comida y agua y leche me fue dispensada, con una breve salida de la jaula. Pero ahora venia lo peor: se acabó el fuego y un vientito frío penetraba por las cobijas.... ahora entendía la mirada de mi amo cuando legaron sus amigos). ¡Si señor! el viaje se prolongaba, pero los amigos tenían la vista puesta en el cielo, en realidad yo también pude observar que una estrella o, como se llame, nos marcaba el camino.



Pasar por lugares llenos de vegetación, los servidores llamaban por su nombre a dos hermosos ríos, llenos de avecillas que me hubiese gustado conocer un poco más de cerca, llamándolos (a los ríos) el Tigris y el Éufrates. Hasta allí fue un paseo, largo, pero sin problemas; ahora, llegar a un arenal inmenso, con la arena que se te mete hasta la garganta...ya era otra cosa, seguimos; el calor se sentía mucho, pero cuando el sol se escondía y la arena comienza a enfriarse, corre un poco de viento enarenado... ¡Estaba tan bien yo al lado de la estufa!

 Entrar en una ciudad donde las callejas, los gritos, unos caballos que asustan porque sus jinetes, encascotados, con espadas y algunas lanzas, los largan contra las gentes y los asustan; mil voces, mil lenguas... La verdad que la jaula temblaba, o, mejor dicho, yo las hacía temblar de miedo. Casi salgo de la jaula, si el servidor no está atento y me toma entre sus brazos y me acaricia, pero me mantiene con fuerza, sobre todo cuando entramos a un palacio y sale a recibir a mi amo y sus amigos una persona con vestimentas, más lujosas que las de mi amo y sus amigos, con colores dorados, pero los ojos llenos de fuego, en realidad, me asusté más que con los caballos, jinetes y espadas.

Hablan, mi amo y sus amigos:

 "Venimos desde muy lejos - ¡si lo sabré yo! -, nos está guiando una estrella y según unos papiros antiquísimos, hay profecías sobre un rey que dominará el mundo entero".

 Contesta el dueño del palacio, bastante nervioso:

"Consultaré y he de responderles, venerables señores -yo huelo algo malo-, tan prontamente como pueda; el palacio es vuestro"

Y nos acomodamos, pero prestos a partir, por lo cual la jaula paso, nuevamente, a ser mi hábitat.

 Herodes, creo que se llamaba el dueño del palacio, salió presuroso con su cohorte.

¡¡¡Caramba!!! El servicio de inteligencia de este Herodes fue formidable; no alcanzamos a ponernos cómodos que ya volvió con la respuesta.

Llamó a mi amo y sus amigos y trayendo algo parecido a un mapa, señalo un lugar no lejano, y dijo muy serio:

 "Según nuestras profecías, en este lugar, nacerá el rey de Israel; se supone que esa estrella de la que hablan será el signo evidente de tal acontecimiento... Pero, al noble Emperador Romano, que nos mantiene con su nobleza y el más noble Publio Sulpicio Quirinio, han ordenado un censo, por lo cual suponemos que ese movimiento de gente puede provocar alguna demora. Sin embargo, sigan ustedes el camino que está señalado aquí (muestra el papiro, indica un pueblo llamado Belén) y si lo encontráis nobles señores, volved para que yo y mi cohorte vayamos a adorarle"

Mi amo y sus amigos se miraron... yo también, creo que estaba mintiendo…

No era lejos el lugar, comparando el viaje que habíamos hecho.

En realidad, yo sé poco de reyes, pero hacia donde nos dirigíamos la realeza estaba "comprimida" en una ciudad sucia y un campo llenos de ovejas y pastores que acampaban al sereno.

Mi amo y sus amigos, antes de seguir su viaje, si bien la estrella se la veía con más nitidez, meditaban sobre aquello que habían escuchado. iban a ver a un Rey de Reyes, hasta las estrellas, y eso para ellos era de suma importancia, los guiaban; algo había en el universo entero que marcaría el destino de los hombres; a nosotros -en cambio- lo digo por haber nacido felino, también nos hacía contemplar una noche distinta.

Como habían detenido su marcha, yo aproveché y, en un descuido del servidor, pude salir de la jaula y correr por los menos donde había otros animales y la seguridad de una buena leche.

 Y digo esto, porque la leche de cabra u oveja estaba faltando. Corro cerca de los pastores que, mirándome como un bicho raro, se acercaban y viendo mis deseos de beber algo, me llenaron de atenciones y de leche fresquita, estaba yo lleno de un placer "lecheril", cuando algo luminoso, como bajando del mismo cielo, a los pobres pastores asustados les decía:

"No temáis pues he aquí que os traigo una buena nueva, que será de grande alegría para todo el pueblo: «que os ha nacido hoy en la ciudad de David, el Señor…»” Junto con esa figura luminosa se llegaron como un ejército que alababan a Dios!



Salen los pastores hacia dónde, como a mi amo, los guía una estrella luminosa como nunca han visto. Me repongo y salto entre piedras, pastos y todo aquello que la estrella alumbra, me detengo en una altura y veo:

Un niño recién nacido, una Madre Llena de luz, un hombre joven que acerca leña para encender un fueguito, que de calor al recién nacido...

Todos están cerca, pero de rodillas y ¡oh sorpresa!, lentamente ingresa mi amo y sus dos amigos, también se arrodillan, ellos v sus servidores.

Cada uno de los tres va dejando un presente a la luminosa madre, me acerco y escucho esto:

"Oro, símbolo de realeza; incienso, símbolo de la divinidad; mirra mortalidad..." (hay tristeza quien la ofrece).

La Madre luminosa acepta los regalos y al último le ofrece una clara sonrisa. Un pensamiento cubre cielos y tierra, habrá si mortalidad, pero también resurrección. Este pensamiento hace que todos los presentes tengan solo la sonrisa que Dios puede ofrecer.

Como dije al principio, era algo que me involucré como gato. Pero,

¡¡¡Era tan hermoso!!!

 

Nota del autor:  Yo sé que mi nieto me va a decir que este no era el cuento con que lo arrullaba antes de la siesta, pero yendo con los magos de oriente, es hasta más creíble este pequeño cuento.


Nota del Editor: Algunas de las imágenes han sido generadas por IA


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Un Lustro: Un In Memoriam que Adeudaba


 

Este escrito lo comencé a plasmar en la noche del jueves diez de diciembre de dos mil veinte, mientras esperaba el llamado donde me pusieran al tanto sobre la situación de mi madre. Algo me decía que aquel llamado confirmaría lo que esperábamos, pero no deseábamos. Así fue y en medio de este escrito llegó el llamado. Hoy, al cumplirse el primer lustro de aquel momento, uno de los más tristes de mi vida, quiero compartirlo con ustedes para que conozcan mejor a mi madre, un ser maravilloso que Dios nos regaló. Con este articulo homenaje, que le debía, me gustaría que ustedes también conocieran quién fue y es mi mamá, porque ella es ahora en la Eternidad.

Pasado el tiempo, sigo confirmando lo que dijo el gran Pemán y que medite tantas veces desde que las leí por primera vez:

«A una madre se la quiere
siempre con igual cariño
y a cualquier edad se es niño
cuando una madre se muere»


 

¿Quién es mamá?

Mamá está peleando su última batalla, como una guerrera, lo hace unida a Dios. Está uniéndose de manera especial al Crucificado, reposando en su Sagrado Corazón, al que siempre le tuvo especial devoción. Pero mamá se unió al Crucificado siempre y desde muy joven.

Mamá está preparada para su partida, en un año donde la locura y la inhumanidad se ha apoderado del mundo, ella se está preparando sola, porque no nos han dejado estar a su lado, como siempre lo hemos hecho gracias a su amor y testimonio. En medio de este dolor que nos quiebra a todos nosotros, su amado esposo, hijos y nietos, siento como una seguridad que sus hijos, que se adelantaron al Cielo, están a su lado, la toman de su mano. Javier y Juan Manuel, que no tienen como nosotros la imposibilidad, están allá a su lado, dando luz a esa sala de inhumanidad, donde mamá se está apagando para esta vida y pasando a la eterna. En su última mirada ella se despidió llena de luz y gracia, dándome el consuelo que siempre ha dado. Ella, había podido recibir la Eucaristía el día anterior, en medio de los festejos por sus 61 años de casado con Domingo.



Pero mientras se prepara, nosotros repasemos su vida y veamos quién es nuestra madre, quien es Amalia.

De niña la llamaban la “Alzaga Unzué” o la “Cárcamo”, por su fineza y quizás el hecho de haber nacido en el corazón de Recoleta, les llevaba a su madre y a su abuela a ponerle este mote, que estaba lejos de ser lo que ella realmente fue, una mujer humilde y sencilla, pero una mujer verdaderamente fina, no era de alta alcurnia, pero sin duda, estaba a la altura para serlo.

Era esa niña que disfrutó, mientras pudo a su abuela paterna, cuyos recuerdos atravesarían toda su vida. Con pocos años, su abuela la llevó a Córdoba y allí vivió, quizás, la primera dura experiencia que marcarían su fortaleza, de la que hemos sido testigos. Su abuela se descompuso y quienes la atendieron y llevaron al hospital, donde finalmente murió, no notaron que con ella estaba su nieta y la dejaron sola en ese gran caserón, sin que ninguna persona la cuidará hasta que, al otro día llegó, su padre Julio, a rescatarla. Pero Amalia, paso la noche en el cobijo y bajo la guarda de los gansos que su abuela tenía y que la protegieron y le brindaron el calor.

Mamá es, también, esa niña que sufrió una quemadura en su rostro con una estufa a Querosén que  explotó en casa de una vecina. Quemadura que, si bien dejo sus huellas, no le robo el rostro dulce, bello y su enorme y luminosa sonrisa.

Es esa niña, que juega con sus amigas en la calle Beláustegui, que las defiende aún con santa ira y que se hace respetar. Amigas que la acompañaran en la adolescencia y en la primera juventud, luego el mundo las llevo por distintos lados, pero, sin embargo, siempre estuvieron en el recuerdo y en sus historias. Con alguna de ellas a distancias enormes se seguía carteando.



Era esa niña que disfrutaba de sus primas, cuando niña tuvo a Aída como hermana y que ya grande sintió su partida temprana, casi en el mismo momento que se iba. Pero recordaba también a las otras primas en tiempos de sus viajes a Aicuña, allí con Jacinta (Josefa) que pasaban a buscar por Córdoba, Aida y Cuca, vivían unos días maravillosos. Recordaba siempre el día que se cayeron de un burro con Aída y Jacinta, en un momento que no debían frente al primo buen mozo. Recordaba la serenata y que su madre no quiso que volviera para que el primo no “se la sacara”. No menos cariñosa fue con sus primas paternas, Ana, Rosita y Olga. También se puso muy contenta cuando conoció a sus primas menores, en el entierro de su prima Josefa, hija del tío flaco, o el dolor en la muerte de Temy, quien vino a despedirse a nuestra casa de Lascano, viviendo una jornada maravillosa.

Era aquella joven, que supo estar en el cuadro de honor de la secundaria, que fue nombrada docente de dibujo y caligrafía y tuvo en corto tiempo destacada labor, dejando huellas en sus alumnos, quien para despedirla la acompañaron cantando al colectivo.

Fue quien quiso estudiar medicina y como no la dejó su padre, empezó ciencias económicas, aunque no pudo terminar, pues su vocación fue otra.

Esa joven que a los 17 años acompañó a su madre a ver un problema de salud, que terminó siendo un hermano que nació justo el día de su cumpleaños numero dieciocho.

Esa joven que entre sus mejores amigas tuvo a su hermana menor, compinches, distintas, pero siempre unidas. Ella retrasaba la comida para que no reten a su hermana, que venía del grupo de teatro parroquial, que dirigía un tal Grecco de quien no se acordaba bien en esos días.

Es la joven que un día tuvo la visión al ver un muchacho, de que con él se casaría y tendría cuatro hijos, siempre referían que su idea era de cuatro varones. El hombre es aquel director que un diecisiete de agosto, junto al Sagrado Corazón, se le declaró, era el famoso Grecco, a quien tanto había insultado.

Es aquella mujer que dijo SÍ a formar una familia y, en la Parroquia de San Bernardo, se unió ante Dios para siempre con Domingo. Dijo si, a pesar de que la adversidad de la enfermedad marcaría para siempre a Domingo, dijo sí aun cuando este le pidió que lo deje y que “se busque otro”.



Es la mujer de corazón generoso, que cada día se ofrecía, que soportó las mil una, de distintos personajes de la vida, personas a los que con una caridad única muchas veces defendía, justificaba y por sobre todo perdonaba, con una misericordia única y valerosa.

Es la artista plástica que dibujo, pinto, hizo esculturas; es la tejedora; es la que cocía con elegancia; es la gran cocinera que hacia gustar a propios y extraños de esos pequeños manjares, que hasta cuando le salían mal eran ricos.

Es la madre que dijo si a la vida y seis hijos dio al mundo, superando la perdida de aquellos dos que tempranamente se fueron al Cielo y que hoy, mientras no nos dejan estar con ella, la cuidan y consuelan.

Es el roble que no tuerce en el vendaval de las envidias, que devolvió con amor los odios, desprecios, desagradecimientos, aún en el último tiempo de su enfermedad.

Es quien sale del dolor y de la situación incómoda, con un chiste, con una sonrisa que refleja la felicidad del alma. Es quien no se deja vencer, la que lucha por amor a su esposo, a sus hijos, a sus nietos, a los que ama entrañablemente. No en vano dijimos que es “del amor encarnación”, oportunamente.

Es quien tenía debilidad por los niños y no hubo uno que no amará y que no fuera motivo de sus preocupaciones y desvelos, aún cuando de niños no tenían nada, aún cuando sus desagradecimientos se hacían visible, ella siempre los perdonaba y rezaba por ellos.

Es la abuela, más abuela que conozco…



¿Quién es mamá?

Es todo esto y mucho más, que no se puede contar en palabras. Mamá es amor y es paz.

Mama es esos ojos llenos de ternura y bondad, de misericordia y amor. Esa mirada que todo lo expresa más que ninguna palabra.

Mama es, ahora ya lo puedo afirmar, esa mirada que se cerro al tiempo y que contempla en la eternidad.



Amor, paz y ahora esperanza…

No, ya no puedo despedirte mamá porque siempre, siempre, siempre estarás a mi lado. Hasta el reencuentro en la casa de los Grecco en el Cielo, donde con Juan Manuel y Javier nos esperas y nos preparas el lugar para cuando la Divina Providencia nos llame.

¡Ya estás bien, mamá! ¡Ya estás en Casa![1]


 

10 de diciembre de 2020

Fiesta de Nuestra Señora de Loreto


Desde el 9 de Septiembre de 2023
están juntos en el Cielo




[1] Cuando volvió de la última internación mando un vídeo diciendo: “Estoy bien, estoy en casa”

viernes, 25 de julio de 2025

Como hace Veinticinco años ¡Gracias!

 




Quiero recordar en estas palabras algo que ocurrió hace 25 años en mi vida, y que fue el fin de una etapa y el comienzo de un camino, en el cual intento todavía permanecer, un camino de crecimiento y aprendizaje.

Era el primer 24 de julio de este siglo cuando me levante temprano y tome un micro, luego de haber pasado tres días en la habitación del hotel Shelter, en mi querida Mar de Ajo. Tres días dedicados al estudio, sin la presión de que todos supieran lo que iba a pasar. Llegué a Retiro y me fui al comedor de la Universidad, a hacer los últimos repasos. La suerte estaba echada y ya no entraba nada más en mi cabeza. A la hora señalada, fui al aula y allí frente a la profesora, recorrimos toda la materia. Hay que decirlo, no fue el mejor examen, pero fue el más significativo, porque fue el último de una carrera que había costado sacrificios. La tercera iniciada y la primera terminada.

Un llamado a una amiga, que junto a otra me acompañaron en esta aventura y que ya habían terminado la carrera varios meses antes, solo unos minutos para contarle la hazaña.

Subte, tren y colectivo para llegar a casa y contar a mis padres, que creyeron que me había ido a pasear a esa parte de la costa argentina que tanto quería. ¿Cómo decírselo? Había elegido y preparado hacerlo de una manera especial, pues si había llegado hasta ahí, ellos habían tenido mucho que ver. Quería decirlo de una manera novedosa, por eso les entregue dos cajitas, que podían parecer dos chocolates, pero dentro de ellas había dos llaveros que se identificaban con una P y con una M, de papá y mamá o de Maruca y Pirulo, en el adverso rezaban: “Gracias, Lic. Marcelo” 24-7-2000. Por supuesto, estalló la alegría en sus almas y en la de toda la familia que se fue enterando, al otro día festejábamos con una pequeña reunión en casa.

Al otro día, luego de volver a recorrer las calles de Mataderos para entregar la correspondencia y percibir la alegría y hasta cierto orgullo de algunos de los vecinos, que se alegraban con tener un Licenciado de “cartero”.

Había culminado mi carrera, era ya licenciado, pero comenzaba el camino para ser un profesional. No te asombres con lo que digo, ser profesional no depende de un título, este te da herramientas para llegar a serlo, mejor dicho, para realizar mejor las prácticas de un rol. La profesionalización no se logra con un título, sino con el ejercicio del rol. Hay grandes profesionales que nunca pasaron por la universidad y hay algunos “letrados” o “leídos”, que no han llegado nunca a ser profesionales. Yo, luego de veinticinco años, sigo intentando serlo, por eso hoy celebro estas Bodas de Plata en la profesión, este cuarto de siglo caminando y aprendiendo en el hermoso mundo de los Recursos Humanos.

Celebro, recordando a todos los que me ayudaron a hacerlo posible, en especial a mis padres. A quienes, a lo largo de la carrera, me ayudaron, pero también a los que me enseñaron y enseñan a seguir caminando y aprendiendo a ser profesional en esta hermosa área de Recursos Humanos.

Hoy, vuelvo a decir aquella palabra grabada en los llaveros regalados a mis padres, en ella estaba y está mi alegría de este camino. En ellos, estaban y están representados tantos seres que me ayudaron en aquella etapa y en el camino de estos veinticinco años creciendo como profesional.

¡Gracias!

Lic. Marcelo

miércoles, 4 de junio de 2025

¿Datos al Boleo o Información fundamentada?

 




Evaluar una organización o institución desde cifras tiradas al “boleo”, no es algo que en lo personal pueda aceptar como profesional que soy, ni tampoco como ciudadano común. Los números al “boleo”, llevan a juicios temerarios o a defensas sin fundamento.

 La frialdad de los números aumenta cuando son presentados sin un análisis concreto, son datos que no necesariamente se convierten en información o peor aún informan, desinformando, tergiversan todo. Tras esos números sin análisis, hay personas involucradas directa o indirectamente.

No pretendo aquí describir un procedimiento de análisis pero, sí las cosas básicas que a mí me gustaría que acompañaran las presentaciones de números por parte de funcionarios, en relación con instituciones u organizaciones, sobre todo cuando estas tienen una valía especial para la sociedad y contribuyen al bien común. Algo similar pasa cuando se habla de números sobre gastos en ciertas organizaciones estatales, desde la tribuna mediática, para llevar agua a los intereses particulares.

Insistimos que no es un articulo académico, sino profesional, pero pretendiendo hacerlo entendible para todos. Trataremos de describir algunos pasos rudimentarios para un análisis, de contenidos que deberían acompañar la comunicación de ciertos datos, para que estos no sean expuestos al boleo, ni como “mantras” marketineras, que solo intentan imponer odios a unos y a otros en la sociedad.

Lo primero que deberíamos tener es un organigrama, que “es un esquema o representación gráfica de la estructura de una organización”, en el cual se refleja las distintas direcciones / gerencias / jefaturas o los podríamos encuadrar en un simple nombre de “departamentos”. Podes quedarte en alguno de los niveles o llegar hasta el último “raviol” (como habitualmente se llama a las cuadriculas del organigrama), en los más importantes se puede leer el nombre de quien es responsable de cada “departamento” y en los más masivos, solo la cantidad de personas que ocupan el “puesto” en el organigrama. Podríamos llegar a un nivel básico o ir a niveles más específicos, incluso llegar al último de los puestos con la cantidad de personas que ocupan esos puestos. Por ejemplo, como se ve en el grafico: De la Dirección General, se desprenden las direcciones, aquí solo evaluaremos y veremos una de ellas, la Dirección de Recursos Humanos, de la cual dependen, entre otras, la Gerencia de Desarrollo y entre las tres jefaturas que tiene, solo analizaremos una, la jefatura de Comunicaciones, que cuenta con la siguiente estructura: Analista Sr., Analista SSR., Analista JR y Administrativo.

 

Un segundo análisis, se hará sobre la razón de ser (propósito, objetivo) de cada sector, en relación con la organización y su contribución para el logro del propósito organizacional. Dentro de este análisis, incorporamos también la descripción de cada puesto dentro de la estructura. El análisis de estos ítems, cruzados con la legislación, normas, procedimientos e instructivos, nos permiten hacer un primer análisis de la estructura, y su relación a las tareas que se deben realizar. En estos días desde el marketing político se habla de una desproporción entre dos puestos de una institución de valía, desproporción entre administrativos y personal profesional relacionado con el objetivo de la institución. Cuando escuchaba este mantra, sin información adicional, por parte de varios de los interlocutores, pensaba en la experiencia de usuario de instituciones similares e inmediatamente me parecía lógico esa desproporción, además recurrí a la búsqueda de información a través de la tan mentada IA y esta me muestra que los números no son tan así y que el personal profesional supera con creces al personal de las áreas de apoyo, que no son solo administrativos. Los números expuestos además no dan y no tienen relación con los expuestos de este ente que además tiene un “cogobierno” entre dos estados, uno nacional y uno regional.

¿Esta estructura es la correcta? No lo sé y tampoco se puede juzgar tan sueltos de cuerpo ni para un lado, ni para el otro. Según la IA y las fuentes a las que estas van, ha tenido un incremento en los últimos años. Para analizar si un incremento de estructura es válido o no, hay que hacer un análisis de cuál es la razón de este, puede no ser justificado, ciertamente y solo ser maniobras políticas o ser justificado por nuevos procesos o incrementos de tareas o, en este caso, de pacientes, por tanto, el incremento de estructura y de dotación no solo es válida, sino necesaria.  

La ligereza de juicios sobre número infundados, en el sentido de sin un fundamento visible, sólo tiene como fin justificar injusticias e inhumanidades, perdón por el término. Los ineptos, según el discurso oficial, de empleados del estado aprobaron el 95 % en el primer intento. Tan ineptos no eran, ¿no? Y vaya a saber cuánta plata se llevaron las consultoras. Por eso, es necesario no creer en “mantras” políticos, de cifras, sino ir a las fuentes que estén a nuestro alcance, o por lo menos dudar de unos y de otros y no dar nada por sentado. Sobre todo, cuando se trata de temas tan sensibles, como es la salud de los niños o personas con discapacidad o jubilados.

 

Lic. Marcelo Eduardo Grecco