domingo, 20 de octubre de 2024

La Mirada de la Madre; la Mirada del Amor

 


Una simple mirada, pero tan profunda que en ella se resume todo su amor.

 Una mirada tan profunda que junta el enojo con la misericordia, la picardía y la complicidad;

Una mirada que frente al éxito del hijo contiene la alegría, la humildad de quien bien educó y el sano orgullo de ver que él creció;

Una mirada que cura el dolor, que opaca la tristeza, que anima en los fracasos, que motiva a seguir adelante;

Una mirada atenta que oculta el dolor propio, que disimula frente a la adversidad para no preocupar a los que ama;

Una mirada que parece pérdida en la lejanía, pero que es cercana a cada uno de los amados y sus problemas, a los que siempre le encuentra el camino;

Una mirada llena de ternura, de dulzura, de piedad, de grandeza y humildad;

Una mirada que ayuda a caminar y ya no importa la edad, a ella siempre se vuelve aún cuando ella ya no está o por lo menos no con la vista del tiempo.

A esa mirada llena de amor hemos de recordar hoy, una mirada que junto a la sonrisa ella ilumina siempre la mirada del hijo, del nieto, del hermano, del ahijado, del amigo, del amado;

La mirada de la madre, que es como decir, la mirada del amor mismo.

¡feliz día de la madre!

Marcelo Grecco

domingo, 2 de junio de 2024

No es más que un hasta luego: ¡Duc In Altun!

Puerta por la que entre el 6/12/1993 a la Sucursal Mataderos, 
en aquel entonces era uno solo CDD y Sucursal y el trabajo era 
todo manual

 Hace un tiempo largo que predico que hay que ser protagonistas y no víctimas. Estamos en una coyuntura difícil, en este sentido aplica con toda su extensión la palabra difícil y no desafío1.  A pesar de ello, no debemos sentirnos víctimas de las circunstancias, al contrario, deben ser motivadoras para tomar la iniciativa y asumir las decisiones, que sean las que sean, deben valorarse positivamente, pues toda elección es un enorme paso adelante, aunque todo quede igual. Bajo estas circunstancias es que elegí hacer realidad en mí, lo que siempre prediqué. 
Por eso, he tomado una decisión que vengo “rumiando” hace muchos años y que por distintas razones que no vienen al caso, nunca avance. Hoy, en total libertad (y sin sentido político de la palabra), he tomado la decisión de bajarme del barco del Correo, gran barco que me recibió hace más de 30 años para ser miembro de su tripulación. No lo abandono, simplemente una etapa ha culminado y me bajo para remar en mi barquilla hacia otros mares más profundos. Quizás encuentre otro barco que quiera subirme, quizás la barquilla crezca por sí misma… ¡qui lo sa!.  
Hoy viene bien aquello de: el pasado a la Misericordia, el presente al Amor y el futuro a la Providencia, a la que hay que acompañar con la acción personal.

Sé que no olvidaré todo lo que aprendí y viví en mi querido Correo, que no olvidaré a su gente hermosa, el más valioso capital que tiene esta empresa y que tuve el honor de conocer a lo largo y lo ancho de la Argentina. ¡Ellos sí que hacen Patria! 

Treinta años y seis meses pasaron, desde aquel momento en que entre por la puerta del Correo en mi querida “40” y pronto me encomendaron mi reparto, el "8 de la 40". 

Treinta años de aprendizaje, que comenzaron con aquellos carteros que, con las luces y sombras que todos tenemos y que el espejo de la vida nos revela, me enseñaron lo más importante: La conciencia por hacer bien nuestro trabajo, conciencia postal, que le dicen, respeto por el cliente, valor social del Correo. que muchas veces se desprecia o no se entiende.

He tenido el honor de valorar ese hermoso género literario, que es el epistolar, ese producto tan valioso que es el telegrama. Fui, como cartero, el último eslabón de una buena o mala noticia, de una carta de un hermano, madre o padre, amigo o hijo que estaba al otro lado del Océano, en una provincia o en un penal cumpliendo condena (no es este el lugar para la anécdota). Baja pronto, mama grave”, rezaba un telegrama, que en criollo era: ¡Viaja ya! Que la vieja se muere… 

Hoy todo cambio, las comunicaciones cambiaron, la sociedad cambio, pero sé que muchos (más de lo que pensamos) conservan esa conciencia postal, ese respeto por el cliente, ese valor por hacer bien el trabajo más allá de no tener todos los recursos y todas las condiciones. Hoy no llega una carta, si un remedio para un enfermo, un juguete para un niño que lo espera ansioso, un repuesto para ganarse el pan, etc. Son muchos, los que actúan bien. Miren, si sacamos la proporción que entre doce hubo un traidor, en un grupo de personas existe la posibilidad que el 8.33 % sea ese Judas, como ven la minoría. 

En lo personal espero no haberlo sido, de suyo estoy convencido que no y que en la 40, la 13, la 7, la Jefatura de Área, Capacitación, en mi trabajo como auditor de calidad y con el gran equipo de facilitadores, no fui ese Judas. Pude y seguro lo hice, haber cometido errores, pero fueron eso, errores no traiciones.

Hoy me despido y les digo perdón, por los errores cometidos, por si lastime a alguien con mis palabras, por si exasperé a otros por decir lo que debía decir, no para poner trabas, si no para poner sobre la mesa de quienes toman decisiones todas las herramientas y datos necesarios para el análisis. Perdón y sepan que siempre fue con buena onda y nunca con mala leche. 

Gracias por tanto cariño a lo largo y a lo ancho del país, por valorar mi trabajo con pequeños detalles, por respetarme y fundamentalmente por haberme ayudado a aprender y crecer en todo sentido. Saben, quizás sea una idea muy tonta de mi parte, pero sentirse valorado no pasa únicamente por un número en el Neto del Recibo de sueldo, aunque eso ayuda. 

Gracias a todos y a cada uno, los que lo lean y los que no, a todos los llevo en mi corazón. Lo hago, también. extensivo a esas hermosas personas del barrio de mataderos (L. De la Torre, T. Gordito, Cárdenas y mis queridos Perales), gracias a proveedores con quienes tuve el honor de trabajar, gracias por esas amistades que perduran y en las que el Correo ha sido solo un medio, amistades externas muy hermosas.

Gracias a quienes me brindaron su compañerismo, a quienes me honran con su amistad, a quienes me formaron, gracias a mis excelentes jefes de siempre, y a todos los que con sus virtudes y defectos me enseñaron mucho.

Son tantos que nombrarlos sería larguísimo y cometería demasiadas injusticias. A todos los que tomaron la decisión de quedarse, a los que eligieron marcharse y el recuerdo especial a los que partieron de este mundo, que son muchos y que su recuerdo perdura, les digo:

¡Gracias, una y mil veces!

Un último deseo o consejo, si puedo y me permiten darlo, quw más allá del lugar en que elijan estar,  cada mañana propónganse avanzar hacia los mares profundos y quizás, en un puerto de aguas profundas, volvamos a encontrarnos, esto no es un adiós, es nomás un hasta luego...

 A todos y a cada uno: 

¡Perdón y Gracias! 

A todos y a cada uno: 

¡Duc in altum! (¡Naveguen Mar adentro!) 

¡A más vernos! 

 

Marcelo Grecco (il postino por siempre) 

 

PD: Los veo en las redes 

Instagram: @mistica_entrenamiento_gestion 

Facebook: MEGestion 

viernes, 29 de diciembre de 2023

Saludo de fin de año (2023)


Cuando levantamos nuestra Copa y hay en ella alguna bebida burbujeante, en cada una de esas burbujas se representan los deseos propios y para nuestros amigos, conocidos que   caminan, a nuestro lado, la vida.

Este domingo al levantar la copa, en cada burbuja habrá muchos de estos deseos, que son esperanzas, por cada uno de ustedes.

Para aburrirlos, como siempre, solo menciono algunos en este fin deaño especial:

Mucha luz que ilumine los senderos y nos ayude a encontrar los caminos mas acertados,  en una noche oscura social (en un amplio sentido) que no puede cigarros, ni desanimados.

Fortaleza, para afrontar la vida misma, con sus gozos y sus sombras.

Templanza y paz para disfrutar cada momento de felicidad y sobrellevar las tormentas del vivir.

Prudencia, para actuar siempre con sabiduría, eligiendo lo más adecuado para nuestro bien.

Esperanza, como actitud de la vida que sabe disfrutarse y vivirse cada momento.

 También brindaré por quienes no están, en especial ese puñado que  partió este año, y los dos que me enseñaron a vivir con alegria y esperanza. A ellos ya no les puedo desear felicidad, porque estoy seguro, por la fe, que la viven eternamente.

Termino con tres palabras que encierran estos y muchos más deseos y esperanzas para 2024.

 ¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!

Marcelo Grecco

viernes, 7 de abril de 2023

Elogio de la Carta



Algunas virtudes que tenía la carta y que se han perdido en la inmediatez de los nuevos medios, que son muy buenos para comunicaciones cortas, claras y sin conflictos. Pero que pueden ser muy dañinos en comunicaciones profundas y de temas conflictivos. Aunque "lo bueno si es breve es dos veces bueno", muchas veces la brevedad no deja expresar lo bueno, bello y verdadero y si lo expresa no siempre es leído con la misma atención.
Volvamos a la carta:
Primera Virtud, es una comunicación reflexiva. Es verdad que a lo largo de la historia muchas cartas apresuradas produjeron grandes conflictos, pero no menos cierto es que la comunicación epistolar requiere y da el tiempo para la reflexión. Cada palabra puede ser mensurada, no hay un botón enviar que nos apresure, puede y debe releerse una y otra vez, incluso puede cambiarse. Nada hay como la carta manuscrita, que además obligaba a pensar, a esforzarnos aún más por hacer una letra legible (algunos nunca lo logramos), esto obligaba a medir más cada palabra, sino había que reescribir todo. Con la Olivetti y Remington la cosa no fue muy distinta, a veces había que reescribir no solo por nuestros errores, sino si la maquina no andaba bien se hacía un agujero en la hoja y.... a empezar de nuevo. Llego la PC y nos ayudó bastante, aunque a veces da un sentido más impersonal a la misiva. Lo cierto que la carta siempre nos permite reflexionar y lo hace durante todo el tiempo que tenemos desde que empezamos el mensaje hasta que depositamos el sobre en el buzón. Siempre hay tiempo para volver atrás, el proceso es más largo que el botón Enviar.
La carta es personal: Si bien puede hacerse pública, siempre será decisión de algunos de los dos que se comunican, de lo contrario sería delito, pero sabemos que en redes luego del "Enviar" hay un montón de variables que exponen a esa comunicación para que deje de ser personal.
La carta es un acto de amor, porque siempre en ella se expresa el respeto por el otro, la dedicación del tiempo es ya un acto de despojo de sí. Cierto que hay cartas de distinto tipo, algunas que solo sirven para excusarse y culpar, pero bien recibidas y balanceadas hasta pueden ser actos de corrección fraterna mal hecho. La carta siempre es un acto de consideración hacia el otro.
La carta es un testimonio histórico. Pobres los hijos de nuestra generación cuando quieran ver como se conocieron sus padres y busquen aquellas cartas que nosotros vimos de nuestros padres y no las encuentren, porque se perdieron con la venta del teléfono, no se archivaron los WSP, o nunca se escribieron. A suras penas quizás puedan recoger algunas cosas del muro de Facebook. Claro que en el estado de nuestra sociedad actual quizás muchas comunicaciones sean mejor que se pierdan. Hay en archivos históricos cartas que dicen mucho, que explican lo inexplicable, que dan luz a los datos historicos. ¿Se guardaran los twiters, los mails, los WSP de esta epóca?
La carta permite la expresión,. En ella puede uno expresarse libremente, no tiene un límite de caracteres, a lo sumo trata que no sea muy larga para que no pese tanto el sobre.... No sé si existen las hojas papel de vía área que no pesaban nada.
Algunos se expresarán mejor que otros, algunos darán lugar al don recibido y podrán darse el gusto de los giros poéticos, algunos podrán expresar mejor que otros sus emociones, describir mejor sus andanzas, sus experiencias, sus vivencias, no tendrán límite para hacerlo, porque la carta lo puede contener todo.
La carta no tiene apuro, alguno dirá que había cartas presurosas, si pero hoy hay otro medios para ello. La carta puede ser escrita paso a paso, entre las grandes tareas cotidianas, en los cinco minutos del té o del café o del matecito tranquilo. En una hora o en una semana la carta se escribe a fuego rápido o a fuego lento, según sea su motivo. Cuanto más reflexiva, más a fuego lento mejor podrá saborearla el destinatario.
La carta es, en definitiva, un medio que está destinado a perdurar y que debemos revalorizar, no hay nada como ella y si ella se envía, tengan por seguro que habrá un equipo de telepostal haciendo que llegue a su destino.

Marcelo Grecco
7-4-23

miércoles, 25 de mayo de 2022

Fiesta Patria en Versailles

 


Corrían los años de nuestra infancia, donde las Fiestas Patrias tenían una importancia que se ha ido perdiendo. No había feriados, había fecha Patria, así rezaban hasta los calendarios. Incluso se han hecho chistes sobre que alguno llevo ese nombre, por ser el nombre del santoral, no ese nombre pero muchos que se llamaron Argentina, fue por haber nacido en una "Fecha Patria".

En aquellas épocas, donde a la familia, celula básica de la sociedad, no le habían pegado el tiro de gracia, que sobrevino en los ochenta, no había feriado, los actos se hacían en el día conmemorativo, para permitir a todos los familiares estar presente junto a sus hijos y hasta, en algunos colegios, las Uniones de Padres o Cooperadoras, aprovechaban para realizar encuentros que además de unir a la familia, generaban ingresos que permitían mejoras a los colegios. Cabe aclarar que este cambio también surgió en la década del 80.

Agraciado por vivir en una esquina particular de mi barrio, frente a las plazas centrales (En aquel momento eran dos),, fui testigo privilegiado, desde las ventanas de mi casa o incluso participando, de cómo se celebraba en Versailles las Fiestas Patrias. 

Entre las seis y siete de la mañana se escuchaban las salvas que anunciaban que aquel día no era un día más, no era un día de descanso, era una día para celebrar la Patria. Nos levantábamos y nos saludábamos en la familia con el recordado: “¡Feliz día de la Patria!”o a veces entre mi padre y yo con aquello de : "En el día de la Patria, ¡Buenos días!", 

Cercano a las ocho de la mañana comenzábamos ver llegar a las comisiones de vecinos de las instituciones representativas del barrio y, casi siempre, a algunos efectivos de la comisaría que venían desfilando por Lascano y doblaban por Roma, hasta el centro de la plaza Ciudad de Banff. Allí donde se alza el gallardo mástil que por la acción del padre Menvielle, primer párroco, se emplazó hace ya más de noventa años.

Se procedía a izar la Bandera, con el tradicional aurora, a veces a capela y a veces acompañado de algún instrumento musical de la banda. Finalizaba ese momento con el Himno y algunas palabras alusivas.

Luego nos alistábamos para ir a nuestro colegio y participar del acto. Allí no faltaba el Pericón y otras danzas folclóricas, ni las tradicionales actuaciones de los momentos históricos. No había ninguna música extranjera, ni coreografías raras con música de la época. Casi siempre esos bailes tipicos eran guiados y diseñados por maestras, madres y familiares de los alumnos y, como no era mixto, venían hermanas de alumnos o hijas de maestras a ayudarno en la coreografía criolla. No era cuestión de estar a la moda, sino de vibrar con las tradiciones.

En algunas de las fechas al volver al barrio, veíamos la plaza que ya estaba llena de los alumnos de los colegios cercanos y de sus familias. Sonaban los acordes de una Banda militar y alguna de las brigadas de la Policía hacía alguna demostración o incluso, tengo bien presente cuando lo hicieron los bomberos,  en el camino que une las esquinas de Lascano y Lisboa con la de Arregui y Roma, cual si fuera extensión de la calle Dupuy (valiente patriota que defendió Buenos Aires del invasor Inglés y colaboro con San Martín en sus gestas, además de ser parte del 25 de mayo). En otra oportunidad creo recordar la tradicional chocolatada y churros. A veces ocupaba la mañana y otras toda la jornada.

A las seis de la tarde en punto, volvían las comitivas barriales para, con toda solemnidad, arriar la enseña Patria que había que había flameado durante todo el día. Desde mis ventanas fuí durante las largas horas de cada fecha Patria, testigo privilegiado de ese esplendor que unía Cielo y Tierra, que remitía a la Madre, que recordaba a los héroes de las Gestas Patrias, que brillaba en los patriotas de la Argentina grande, de la desconocida, la de tierra adentro, por eso me llevaba a mis antepasados riojanos y cordobeses, a mis antepasados inmigrantes que habían hecho de esta tierra su Patria.  Allí se alzaba la misma que, "en Lujan es el manto de la Virgen Amada", como canta la hermosa canción atribuída al Padre Menvielle. 

Había flameado su estampa durante toda la jornada, ahora era arriada con amor y patriotismo, con silencio profundo, doblada hasta la próxima fecha solemne en que recordaríamos los momentos trascendentes de esta Nación, pero quedaría en nosotros ese espíritu Patrio.

Caía el sol y el día culminaba, no había sido un día más. Había sido un día donde, en nuestra Patria chica de Versailles, miramos a la Patria grande, esperando y deseando que ella sea imagen de la Patria celeste a la que todos estamos llamados a vivir en la eternidad.

Lic. Marcelo Grecco

25 de mayo de 2022

domingo, 29 de junio de 2014

Cierre del Ciclo en Radio Identidad

Por el cierre de radio Identidad hemos tenido que culminar con nuestra columna en el programa Compartiendo con Monica. Este es nuestro último audio. Gracias a Monica que nos convoco, a las autoridades de la radio que nos dejaron estar y a los oyentes que nos bancaron durante dos años.